¡Regresar al Amazonas siempre será una maravillosa experiencia!

Con casi el 50% del territorio colombiano, esta región rica en agua, con una selva tropical húmeda es el paraíso para miles de especies. Esta vez fue diferente, pues Jhon y yo, fuimos con cinco compañeras de trabajo, quienes ganaron un viaje de incentivos en Colreservas. Su compañía, buena actitud y alegría hizo que en este viaje lográramos todos nuestros objetivos.

Visitamos la reserva Mundo Amazónico, un lugar donde podemos apreciar muchas plantas nativas utilizadas con fines medicinales, con el acompañamiento de sus guías indígenas quienes con amor comparten su sabiduría heredada de sus ancestros.

También pasamos una noche en una casa sobre un árbol a 12 metros de altura en Tanimboca , ubicada a 30 minutos de Leticia, increíble la cantidad de sonidos en la noche.

Por esta época, la selva está inundada, por lo que, al día siguiente, para llegar a la reserva Marasha, en Perú, debimos tomar una lancha desde Leticia hasta la entrada a la reserva, y desde allí pasarnos a un bote pequeño de madera y remar por cerca de una hora y media, entre los árboles, viendo monos, aves, iguanas, etc.

Marasha está en un lago, que forma un brazo del Río Amazonas, un sitio construido en madera con habitaciones muy sencillas, pero cómodas. En esta reserva, ubicada en territorio peruano, se pueden realizar varias actividades como paseo en kayak, avistamiento de caimán en la noche y de fauna en general, visitar una Ceiba centenaria, etc. En la noche, si el cielo está, despejado, es un espectáculo ver millones de estrellas al arrullo de diferentes sonidos de la selva.

Visitamos La Isla de los Micos, el sendero Miqueando, a cargo de la comunidad de Mokawa, que recupera monos heridos o que han sido apartados de su hábitat natural. También vivimos la maravillosa experiencia de ver los delfines grises y rosados. La comida en esta región es deliciosa, basada en pescado, varias presentaciones de yuca, frutas exóticas, arroz.

La última noche, la pasamos en Leticia, esta vez en el Hotel Waira. Recomendada la carta de su restaurante con variedad de Ceviches; Chicharrón de Pirarucú; Taparasca, que consiste en un filete de Pirarucú, cocido en hojas de bijao. En resumen se come muy bien.

En este viaje ocurrió algo poco usual, coincidimos con un grupo de clientes, la señora, Alba Luz Quesada con sus acompañantes, y fue realmente gratificante ver su rostro de felicidad al cumplir su sueño de ver los delfines rosados. Hace que valga la pena todo el esfuerzo de un gran equipo de trabajo.

El viaje finaliza con varias lecciones con nuestras compañeras: «Somos más fuertes de lo que pensamos», hubo momentos retadores de caminata nocturna por la selva en un ambiente inhóspito pero finalmente logramos realizar los recorridos y así tener historias que contar y por otro lado el «superar las expectativas» tratar de sorprender, de dar un poco más eso hace que logremos impactar de forma positiva la vida de las personas que cruzan por nuestra vida.

Dicen los nativos que la selva te «da» de acuerdo a lo que lleves en tu corazón y a nosotros nos dio felicidad y momentos inolvidables.

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