Salimos desde el Aeropuerto Bonilla Aragón de Palmira en la mañana, mi esposo, mis hijos de 9 y 10 años, y yo.

Ya en San Andrés, teníamos una hora y media para la conexión con la avioneta que nos llevaría a Providencia.

Es una avioneta de 18 pasajeros, y la ilusión por llegar a este paraíso es más fuerte que mi temor a volar, son solo 20 minutos desde San Andrés, y el recorrido es muy tranquilo. El aeropuerto de Providencia se llama El Embrujo: ¿qué otro nombre podría tener un lugar en el que todos quedamos hechizados, embriagados por el color del mar, por el sabor de su mesa y por la calma de su gente?

Nos recoge un antiguo y espacioso Dodge, su conductor un isleño de amplia sonrisa, quien nos lleva al hotel. En el recorrido vamos familiarizándonos con la arquitectura sencilla y pintoresca de la Isla, que contrasta con la fuerte gama de azules del mar y el cielo. El aire es cálido y con ese aroma característico del mar.

Llegamos al hotel Posada de Mar, nos asignan la habitación y es todo lo que uno puede pedirle a la vida: 2 camas, aire acondicionado, baño, y lo mejor, un balcón con hamaca, con una vista maravillosa del mar Caribe.

Frente al hotel se pueden rentar carritos de Golf, y en ellos recorrer la isla.

Esta es la mejor forma de visitar cada una de las playas que este destino ofrece.

Isla de Providencia

Al realizar el recorrido en el carrito, encontramos algunos miradores pintados de colores, allí podemos lograr las mejores fotos, entramos a varias playas y para sorpresa nuestra, están totalmente solas.

No te sorprendas si al pasar, ves cantidades mangos y ciruelas maduras caídas, bajo los árboles a tu entera disposición.

Providencia y Santa Catalina, no hay nada más alejado del bullicio y del glamour, no te preocupas por tu peinado o lo que lucirás, lo único que importa es cómo disfrutar cada segundo.

Estas solo tú y el hermoso mar. En el año 2000, la isla ganó el título de Reserva de la Biósfera Sea flower, por esta razón, cada año llegan personas de todo el mundo a disfrutar del buceo en su gran barrera coralina.

No se pueden perder el bello paisaje desde la parte más alta de Cayo Cangrejo, y por supuesto, pasar por el Puente de los Enamorados, que une a Providencia con Santa Catalina.

Un tour que ofrece la isla es caminar hasta The Peak, es el pico más alto que tiene la isla, a unos 360 metros sobre el nivel del mar; es un recorrido de 2 horas aproximadamente con grado de dificultad medio, pero vale la pena disfrutar de la gran vista que ofrece.

La hotelería de la isla en su totalidad son Posadas Turísticas, cada una con 4 a 15 habitaciones, máximo. Podemos encontrar un cajero electrónico en la zona céntrica, así como algunos restaurantes pequeños.

Recomiendo visitar el Restaurante Donde Martín, cocina local con un toque internacional, y por su puesto, el Restaurante Miss Elma, quien se asegurará de que no olvides a qué sabe el paraíso.

¡Ojalá pueda volver pronto!

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